El tablero de tu vida.

Vivimos en una época tan inauténtica, tan sometida a la virtualidad, que la experiencia real, la presencia, está viviendo su burbuja particular de sobrevalorización. Prueba de ello es la cantidad de fotos inútiles que se generan día a día en Occidente -yo tomándome un helado; yo bañándome en Roquetas de Mar-.

Con esta frase que encabeza el post, tan sólo cito un estado en Facebook que leí de una tercera persona, cuyas palabras no puedo refutar. A pesar de su enfoque crítico, no deja de ilustrarnos una realidad.

Aprovecho este pensamiento para transmitir las ideas de la masterclass que dio Brian Solis el pasado mes de julio, en el IED de Madrid: Engagement, Social Media and Digital Business.

Social Media es el canal donde todos los individuos participantes tienen una voz con eco. Tomamos el rol de prescriptor cada uno de nosotros. El fenómeno del Social Media nos obliga a estudiar cómo está cambiando el comportamiento humano, sobre todo para las empresas que deben comprometerse con sus clientes y establecer una comunicación valiosa con ellos a través de este medio. Las empresas luchan para sobrevivir una nueva evolución o selección social: el darwinismo digital.

Las redes sociales están construyendo una red de información. A estas alturas, pocos creerán que se trate meramente de una moda pasajera. Preguntémonos, ¿qué era Google+ hace unos meses? Inexistente para todos, que ahora goza de millones de usuarios.
Existen 3 sectores principales que están impulsando la evolución del consumismo, a los que las marcas deben adaptarse para liderar su futuro.

El consumidor tradicional que responde bien a los mass media.

El consumidor digital que hace uso de Google o Yahoo para encontrar lo que busca, y es familiarizado con el e-commerce.

El consumidor conectado. Este consumidor no toma decisiones, ni tampoco busca información. Son una audiencia con una audiencia de audiencias.

El consumidor conectado, que cada día son más, es la prueba del valor descomunal que otorgamos a estar siempre conectados. Las empresas sólo pueden hacer una cosa ante este consumidor, y es contar con cada consumidor conectado como si formaran parte de un departamento de marketing. La clave es nutrir a este consumidor de experiencias para que se sienta impulsado a compartir dentro de sus redes. Actualizar y compartir experiencias, recomendablemente experiencias sintetizables en 140 caracteres, fotos estéticas para el Instagram que acompañen un Check-in en Foursquare.
Nuestra realidad la plasmamos en instantáneas, en tweets, en ubicaciones, los componentes perfectos para hacer incluso juego de nuestras propias vidas cotidianas. Nosotros pasamos a ser ficha en un tablero, nuestra vida misma.

Este juego podría llamarse Foursquaropoly, y por increíble que parezca, sí, ya existe.

Dicho esto, le voy a sacar una foto a mi desayuno para subir al Instagram con los hash #croissant #french #breakfast. Hey, que no pasa nada por reírnos un poco de nosotros mismos.😉

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